Las compañías vinculadas a Masami Kurumada, creador de Saint Seiya y Ring ni Kakero, presentaron este 2 de septiembre de 2026 una demanda ante el Tribunal de Distrito de Tokio contra siete personas y cuatro sociedades por un presunto desvío de fondos que, según los demandantes, provocó pérdidas por aproximadamente 4,686 millones de yenes entre 2018 y 2024.
Los demandantes son tres empresas presididas por el mangaka y relacionadas con la administración de sus obras, derechos de autor y licencias, entre ellas Kurumada Production. La acción civil busca recuperar aproximadamente 2,886 millones de yenes, debido a que alrededor de 1,800 millones de yenes ya fueron recuperados después de que las irregularidades salieran a la luz.
Kurumada, de 72 años, compareció ante los medios japoneses para explicar personalmente el caso. La principal acusación se dirige contra un antiguo colaborador y exdirectivo de sus compañías que durante aproximadamente 25 años trabajó estrechamente con él y terminó concentrando buena parte de las tareas administrativas de sus negocios.
Según la demanda, el hombre llegó a controlar la contabilidad, los movimientos bancarios y las negociaciones con terceros, mientras Kurumada se concentraba principalmente en su trabajo creativo. Esa posición habría permitido que se convirtiera en el principal intermediario entre el autor y numerosas personas y empresas relacionadas con la explotación comercial de sus obras.
La parte demandante sostiene que, al menos desde 2018, comenzaron a realizarse transferencias no autorizadas desde las cuentas de las compañías de Kurumada hacia otras sociedades y cuentas vinculadas con el antiguo colaborador. Las presuntas irregularidades también habrían afectado directamente los ingresos generados por las licencias de sus propiedades intelectuales, un aspecto especialmente relevante debido a la enorme presencia internacional de Saint Seiya.
Licencias, empresas paralelas y operaciones financieras bajo investigación
De acuerdo con la documentación presentada por los abogados de Kurumada, uno de los mecanismos denunciados consistía en utilizar una sociedad con un nombre similar al de una empresa legítima del mangaka para recibir pagos que originalmente debían ingresar a sus compañías.
La demanda sostiene que determinados socios comerciales habrían recibido instrucciones para depositar pagos por licencias en cuentas controladas por el antiguo colaborador, en lugar de transferirlos a las sociedades correspondientes de Kurumada. Los abogados también afirman que existieron irregularidades en negocios vinculados con China, incluyendo contratos de licencia que presuntamente habrían sido elaborados sin autorización.
Otra parte del dinero habría sido trasladada mediante diferentes operaciones hacia sociedades y personas relacionadas con el antiguo directivo. La investigación realizada por los representantes del mangaka también detectó que parte de los fondos terminó destinada a inversiones en criptoactivos, circunstancia que posteriormente permitió recuperar una cantidad considerable de los recursos.
Según la parte demandante, alrededor de 1,800 millones de yenes pudieron ser recuperados, por lo que el procedimiento presentado ante el Tribunal de Distrito de Tokio reclama ahora el resto del perjuicio calculado por las tres compañías, situado en aproximadamente 2,886 millones de yenes.
Las acusaciones no han sido resueltas judicialmente y el caso se encuentra actualmente en la vía civil, por lo que los señalamientos sobre la responsabilidad de las personas y sociedades demandadas corresponden por ahora a las afirmaciones realizadas por Kurumada, sus empresas y su representación legal.
Una investigación fiscal permitió descubrir las irregularidades
El caso comenzó a salir a la luz en febrero de 2024, después de que la Oficina Regional de Impuestos de Tokio detectara movimientos financieros que requerían aclaraciones y tratara de obtener información directamente de Kurumada.
De acuerdo con los abogados del autor, el antiguo colaborador habría intentado responder a un cuestionario fiscal dirigido al mangaka sin informarle de su existencia. La parte demandante sostiene que para hacerlo habría imitado la escritura de Kurumada y utilizado sin autorización uno de sus sellos personales.
Cuando las autoridades fiscales consiguieron establecer comunicación con personas del entorno del creador, comenzaron a aparecer discrepancias entre la situación que Kurumada conocía y los movimientos registrados en las cuentas de sus empresas. El descubrimiento llevó a revisar las operaciones realizadas durante los años anteriores y a investigar el destino de los ingresos obtenidos mediante licencias y otros negocios.
Kurumada explicó que había depositado una enorme confianza en quien había sido su colaborador durante aproximadamente un cuarto de siglo y que desconocía la verdadera dimensión económica alcanzada por algunas operaciones relacionadas con sus propiedades intelectuales. Durante su comparecencia señaló que no imaginaba que determinados ingresos pudieran superar los 1,000 millones de yenes, debido a que había delegado la administración cotidiana para concentrarse en su trabajo como mangaka.
La revisión de las cuentas reveló además una situación financiera considerablemente más grave de lo que el autor esperaba. Kurumada aseguró que, cuando se descubrieron las presuntas irregularidades, el dinero disponible en las compañías era tan limitado que llegó a existir preocupación por el pago de obligaciones fiscales y por la propia continuidad de sus actividades.
El mangaka describió el descubrimiento como una experiencia que llegó a hacerle perder temporalmente la confianza en las personas, especialmente porque las acusaciones involucran a alguien a quien había considerado durante años una persona cercana y de confianza.
La exposición cancelada en 2024 también estaba relacionada con el caso
La investigación permitió aclarar igualmente las circunstancias detrás de una decisión que había desconcertado a los seguidores de Kurumada dos años antes. En 2024 estaba prevista una exposición de originales en Roppongi Hills, Tokio, pero el evento terminó cancelándose bajo una explicación genérica que mencionaba únicamente “diversas circunstancias”.
Kurumada reveló ahora que la cancelación estuvo relacionada con el descubrimiento de las irregularidades financieras. Durante la revisión de sus negocios, su equipo detectó que una de las empresas involucradas en la organización del evento estaría vinculada con el antiguo colaborador señalado en la demanda, por lo que decidieron no continuar con el proyecto bajo esas condiciones.
El creador de Saint Seiya expresó sus disculpas hacia los seguidores que esperaban aquella exposición y confirmó su intención de recuperar finalmente el proyecto. Si los planes avanzan según lo previsto, una nueva exposición de originales se celebrará durante la primavera de 2027 en Ikebukuro, Tokio, esta vez bajo una estructura reorganizada después de los acontecimientos descubiertos desde 2024.
El proceso judicial iniciado el 2 de septiembre busca ahora determinar las responsabilidades civiles por los movimientos financieros denunciados y recuperar los aproximadamente 2,886 millones de yenes que las empresas consideran todavía pendientes. Hasta que exista una resolución judicial, las acusaciones contra el antiguo colaborador, las otras seis personas y las cuatro sociedades demandadas deberán considerarse alegaciones formuladas por Kurumada y sus compañías.
Para el mangaka, el procedimiento también supone intentar cerrar una situación que, según explicó, llegó a poner en riesgo tanto la estabilidad de sus empresas como la posibilidad de continuar desarrollando su trabajo. A pesar de ello, Masami Kurumada aseguró que pretende seguir dibujando para los lectores que han acompañado sus obras alrededor del mundo, mientras sus representantes legales continúan con el proceso para recuperar los fondos reclamados.






